Mesa 10: El Pisuerga y los ríos de Valladolid

Lun, 24/05/2010 - 8:13pm

Valladolid ha dejado de vivir de espaldas a su río y ahora debe buscar nuevas fórmulas para una implicación en la ciudad no sólo urbanística, sino también ecológica, lúdica y educativa. El Pisuerga es un valor... y también una marca turística

Mesa 10: El Pisuerga

Víctor M. Vela | Valladolid.

Si tenemos el tópico, ¿por qué no explotarlo? ¿Por qué dar vueltas y vueltas buscando un eslogan cuando lo tenemos delante de las narices y lo conoce ya todo el país? Tenemos una suerte, y es que el Pisuerga pasa por Valladolid. Y eso lo sabe toda España. «Nadie dice que el Tajo pasa por Toledo», recuerda Fernando Manero, catedrático de Geografía de la Universidad de Valladolid. Pero sí lo del Valladolid y el Pisuerga. «Se ha convertido en una frase hecha y tenemos que convertirlo en algo más que un tópico, en una realidad funcional», añade. Quizá sea éste un nuevo reto para el 2016. El foro Valladolid Avanza ha reunido esta semana a políticos, técnicos y expertos para analizar el futuro de la ciudad y de sus ríos. ¿Qué puede hacer Valladolid por el Pisuerga? ¿Y el Pisuerga por Valladolid? Se abre el grifo del debate.

Cicatrices

Nuevo puente y pasarela
«El Pisuerga siempre ha sido una asignatura pendiente en Valladolid, porque durante muchos años habíamos vivido de espaldas al río», asegura Jesús Enríquez, concejal de Desarrollo Sostenible en el Ayuntamiento. «Y le dimos la espalda porque, de fuente de vida se pasó a ver como un desagüe», explica José Antonio Ruiz, director general de Infraestructuras Ambientales de la Junta. En fin, la eterna cicatriz natural. Estaba el ferrocarril. Pero también el río. Dos tajos en la ciudad. 80.000 vecinos a un lado del río (Parquesol, La Victoria, Huerta del Rey). 160.000 entre el río y la vía. 80.000 más allá del tren (Pajarillos, Delicias). Con Rogers desaparecerá la primera fractura, la ferroviaria. La segunda ya está casi difuminada.

«Cuando yo era pequeño, el río era una barrera real, cruzar el río era toda una aventura. Y hasta hace no mucho, aparcar en Usos Múltiples era casi como un destierro para el coche, cuando ahora lo vemos como el centro», explica Jesús Enríquez. Esa barrera física (junto con alguna también psicológica) es cada vez más permeable. Hay 11 puentes sobre el río (si se cuenta el de nueva construcción en La Rondilla) y dos pasarelas (si se suma la prevista en Arturo Eyries). En fin, trece pasos (o doce más uno) para acercar ambas riberas.

Eso sí, quizá los puentes deberían tener un mejor trato de favor. «Deberíamos poner en valor esas infraestructuras. El aspecto que presentan algunas por debajo es deprimente», asegura José Antonio de Pedro, de la Confederación Vallisoletana de Empresarios (CVE). «Quizá se podría mejorar con iluminación, jardineras o incluso algún paso cubierto para los peatones por la superficie».

«Es que el río ha pasado de ser un factor de riesgo asociado a las crecidas, las inundaciones y las sequías a un elemento de enriquecimiento cultural», asegura Fernando Manero, quien destaca además un hecho fundamental y es que «el Pisuerga, uno de los ríos más regularizados a partir de los embalses de cabecera, es un río que siempre existe, lo que le da un especial valor, sobre todo en una zona como Valladolid, inmersa en un área con tendencia a la aridez y la sequía», añade el profesor universitario, después de que entre todos los intervinientes recordaran que Pucela es una privilegiada encrucijada de torrentes de agua, no sólo con el Pisuerga, sino también con el Esgueva, el Duero a un suspiro y los canales del Duero y de Castilla bañando parte del término municipal y el casco urbano.
Esa estabilidad del Pisuerga es fruto de una política hidráulica que se inició en los años 20 del siglo pasado, según recuerda Liana Ardiles, directora técnica de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD).   «En un primer momento se regulaba el río para mantener nuestras necesidades, pero ahora la sociedad pide algo más. Más calidad de agua, la recuperación de márgenes y más zonas de disfrute. Y aquí es donde entra el plan de recuperación de las riberas», explica Ardiles.

Recuperación de riberas

Paseos y zona de ocio
«Durante mucho tiempo se ha menospreciado al río. Y hubo una época sin sensibilidad donde se urbanizó más de lo deseado. Por eso en algunos sectores la recuperación de la ribera es limitada», recuerda Fernando Manero. Sin embargo, esfuerzos se han hecho durante los últimos años. Y son evidentes. «El plan de riberas ha permitido avanzar en esa integración del río, no sólo en Valladolid, sino también en otras ciudades de Castilla y León. Un proyecto que atiende a la protección de las riberas, la integración del río en la trama urbana, la conectividad entre ambos márgenes y la creación de un parque lineal de ocio y esparcimiento», añade José Antonio Ruiz (Junta).  «Desde el segundo mandato de León de la Riva  -ejemplifica Jesús Enríquez- se ha procedido a recuperar 22 kilómetros de las riberas del Pisuerga (en ambas orillas) con una inversión de 15 millones de euros». «Ahora, la Confederación Hidrográfica del Duero ha culminado un proyecto de 3,1 millones por una quinta parte de lo que se hizo anteriormente, desde el puente de la División Azul hacia el sur, por la margen izquierda, que se completará con la pasarela peatonal», concluye Enríquez, quien aprovecha para reclamar más inversión en Valladolid por parte de otras administraciones. «Nosotros ahora vertemos al río agua más limpia y pagamos por ello mucho más de lo que pagábamos antes, cerca de 400.000 euros al año. Nos gustaría que buena parte de ese dinero se reinvirtiera para reformar los cauces de Valladolid».

«El nuevo plan en el que está trabajando el Ministerio -explica Ardiles- (y que también salpica a Valladolid) tiene como objetivo crear corredores de uso y disfrute del río y que permitan conectar poblaciones,  por ejemplo entre Valladolid y Arroyo, dando continuidad a esos corredores con sendas o carriles bici». Para ello, recuerdan en la CHD, se invierten cerca de 20 millones de euros en toda la cuenca del Duero, «cuando hace siete años eran dos millones».  Javier Barbero, de la Cámara de Comercio, ahonda en esta idea de los corredores y asegura que se debería mejorar -y mucho- la movilidad de la ciudad a través del río, no sólo con carriles bici y las conexiones de los puentes, «sino con un plan más ambicioso, con algún tipo de transporte público colectivo (por raíl, carril) junto al cauce».

Pero no basta con la obra inicial, sino que después es necesario su mantenimiento. «La limpieza de riberas es algo fundamental», reconoce José Antonio de Pedro (CVE). «Las crecidas nos dejan un rastro de suciedad impresionante, así que el esfuerzo en invierno debería ser mayor en limpieza», añade. «Las administraciones tenemos nuestro papel principal en esa labor de conservación, pero es fundamental la conciencia social. Hay que ver el río como la fachada de mi casa, que debo proteger y cuidar», concluye Ardiles. Y en este punto, Jesús Enríquez pone como ejemplo la labor de conservación y cuidado de la asociación Amigos del Pisuerga.

Explotación fluvial

Nuevos usos
«El río es una representación de la calidad de vida de la ciudad», asegura Manero. «Y debemos potenciar ese aspecto lúdico, que también es económico», añade José Antonio de Pedro, de la Confederación Vallisoletana de Empresarios (CVE). «Cada vez vemos a más gente practicando deporte en las orillas o incluso en el propio río (piragüismo, triatlon). Pero debemos exigirnos y comprometernos para que el río tenga un hito mensual, una celebración todos los meses en torno al río», propone De Pedro, quien da además algunas ideas para potenciar el carácter del Pisuerga como zona de encuentro.

«Se podría establecer allí algún tipo de piscina fluvial». Y propone más, como restaurantes flotantes, justas fluviales... «Cuando hubo más gente en torno al río fue cuando el Valladolid subió a Primera y lo celebró en el barco, con la ciudad en los puentes viéndolo pasar. Habría que concertar una cita mensual, con una actividad para que la gente se vuelque con su río», añade de Pedro.

Pero, sobre todo, los participantes en el foro Valladolid Avanza resaltaron la necesidad de una política de educación ambiental en torno al Pisuerga. «El río es un recurso educativo de primer orden, por eso es necesario un buen plan de educación y no sólo con escolares», apuesta Miguel Ángel Pinto, de Caja de Burgos. Para ello, asegura, Valladolid dispone de dos herramientas que habría que potenciar: «Tenemos el barco La leyenda del Pisuerga, al que se puede dotar de contenidos culturales y ambientales para conocer el río desde dentro y no desde las orillas. Y además, está la casa del río del Museo de la Ciencia».

Habría que sumar además la ruta urbana que presentó el Ayuntamiento hace tres años, con folletos sobre la fauna y la flora del río. «Hay actividades de pesca que además se podrían ir recuperando. Hubo un tiempo en que dominaban los barbos, luego las carpas y ahora, afortunadamente, vuelven los barbos por la mejora de la calidad en las aguas», añade Pinto, quien resume que «al Pisuerga le hace falta recuperar el espíritu del Catarro, ese lugar de encuentro de los años 50, de fiesta y compatibilidad con la vida silvestre, donde podemos ver carriceros tordales, milanos negros o abejarucos».  Artemio Domínguez concluye asegurando que «con el río, la naturaleza se asoma a la ciudad» y por eso defiende esa vertiente ecológica y medioambiental del Pisuerga, «que es el auténtico pulmón de la ciudad», según Javier Barbero, de la Cámara de Comercio.

Calidad de las aguas

Suministro y depuración
«Hay que dejar clara una cosa -arranca el concejal Jesús Enríquez- y es que los vallisoletanos no bebemos agua de los ríos. Algo más del 70% del agua para consumo humano se capta del Canal de Castilla y, el resto, del Canal del Duero». El Pisuerga sirve para abastecernos de agua con la que regar los parques y jardines públicos. Y la mejor noticia, aseguran los expertos, es que el agua que ahora vertemos de nuevo al Pisuerga «es de igual o incluso mejor calidad que la que ya trae el río. Valladolid ha dejado de ser un contaminante», concluye rotundo Jesús María García, de Aguas de Valladolid.

«La conciencia ciudadana y la depuradora de aguas residuales ha sido vital para que, en los últimos seis años, se haya reducido a la mitad la carga contaminante en la depuradora», añade García. «Es algo que se viene trabajando desde la década de 1990, cuando se unificaron los puntos de vertido con dos emisarios y la conexión con al depuradora», según recuerda José Antonio Ruiz. Estas medidas ecológicas también tienen su contrapartida lúdica. «No en vano, si la playa de las Moreras es apta para el baño, es gracias al esfuerzo por la depuración de las aguas», explica Enríquez, quien recuerda que además se ha llegado a acuerdos con municipios del entorno (Laguna, Zaratán, Simancas, Arroyo y, en ciernes, La Cistérniga) para tratar sus aguas.

«Es que los ríos son un ejemplo de la exigencia de las solidaridad entre los pueblos, porque el torrente que llega aquí ha venido desde otro pueblo y luego va a otro», añade Artemio Domínguez, diputado provincial. «Por eso habría que dar a conocer el río en toda su extensión. A la gente le suele preocupar su trocito de río, pero debería fijarse en el conjunto. Y para eso es necesario conocer el río en toda su dimensión», añade Miguel Ángel Prieto, de Caja de Burgos. Y en ésas estamos.

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