Mesa 5: Optimistas a pesar de las incógnitas

Lun, 29/03/2010 - 8:52pm

Instituciones y empresas convocados por El Norte de Castilla confían en el coche eléctrico como una oportunidad de desarrollo

Valladolid Avanza

ÁNGEL BLANCO | VALLADOLID
Cuando en vísperas de la Segunda Guerra Mundial preguntaron a Winston Churchill cómo veía las relaciones entre Stalin y Hitler, el primer ministro británico respondió con una de sus frases que luego se convertirían en cita: «No puedo pronosticar nada sobre la Unión Soviética; es una adivinanza envuelta en un misterio dentro de un enigma». Algo así podría decirse sobre el futuro del coche eléctrico. ¿Gustará? ¿Se venderá? ¿Convertirá a Valladolid en la capital de un futuro tecnológico y verde? ¿Catapultará a Renault a una dimensión industrial que ahora no podemos ni soñar? O... Los participantes en el debate Valladolid Avanza organizado por EL NORTE DE CASTILLA y centrado en el futuro de la automoción prefirieron no pensar en lo que podría pasar si es que no. Todos se mostraron optimistas porque el que no apuesta, no gana y el que no pone toda la carne en el asador, se arriesga a quedarse a dos velas. Pero también fueron realistas y no obviaron que se trata de un asunto rodeado de incógnitas por los cuatro costados, de manera que también la cautela hizo acto de presencia en la mesa.

Los representantes de las instituciones públicas y las empresas privadas convocados por el periódico abordaron la encrucijada en la que se encuentra el sector de la automoción desde todos los puntos de vista. Se trata de un cruce de caminos enrevesado, nada de elegir entre girar a la derecha o a la izquierda, porque la industria es desde hace cinco décadas -y las perspectivas apuntan a que seguirá siéndolo- el pilar fundamental del desarrollo de Valladolid.
Para complicar aún más las cosas, la crisis económica enturbia la situación sobremanera y dibuja un horizonte, como dijo uno de los participantes, «de escasa visibilidad».  

«La apuesta por el vehículo eléctrico ha despertado ilusión y esperanzas, pero el futuro está rodeado de incógnitas, tanto desde el punto de vista de las infraestructuras, como de las fábricas, pasando por las salidas comerciales», señaló Javier Barbero Marcos, vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Valladolid. «Las administraciones están respondiendo bien desde nuestra opinión y si el sector de la automoción de forma global evoluciona hacia lo eléctrico, el resultado será positivo. Desde la Cámara estamos convencidos de que Renault puede seguir siendo la fuerza tractora que tire de Valladolid», añadió.

Hubo consenso en que Valladolid debe ser abanderada en la implantación del vehículo eléctrico, pero sin olvidar que no es un proyecto que vaya a triunfar a corto plazo, por lo que no se debe renunciar a los vehículos convencionales. «Debemos luchar para que sigan viniendo a Valladolid y Palencia», manifestó Carlos Martín Tobalina, director general de Industria de la Junta de Castilla y León.

«Es cierto que no hay una visibilidad clara sobre las perspectivas de un vehículo como en Twizy -añadió-, pero tenemos la ventaja de que vamos a ser lo primeros en industrializar un coche 100% eléctrico. Esto va a suponer que Renault abra una nueva línea productiva con 250 ó 300 empleos. Y el automóvil que va a fabricar Valladolid, de segmento pequeño, no tendrá competencia con los térmicos, al contrario que los modelos más grandes, que sí entrarán en pugna directa con los convencionales, lo que supone un problema mayor de cara a su comercialización».

El futuro está sembrado de incógnitas y hay que recordar que los planes de producción inicial del Twizy no son espectaculares, empezará con 20.000 unidades. En este sentido, Francisco Tinaut, responsable de la Fundación para la Investigación y el Desarrollo del Transporte (Cidaut), resaltó que «en el 2016 ya tendrá que haber abordado su renovación». «Si hablamos de futuro tenemos que hablar de competitividad y eso significa hablar de empleo, de flexibilidad, de contratos relevo, de disponibilidad de suelo industrial y de liquidez financiera. En este caso, ¿pueden las cajas y las entidades financieras de la comunidad afrontar préstamos de 50 y de hasta 200 millones de euros, que son los que pueden llegar a necesitar las empresas de este sector?», cuestionó.

Para Agapito Hernández Negro, diputado provincial de Hacienda, las dudas que envuelven la apuesta por el coche eléctrico tienen un resumen bastante simple: «Su éxito o su fracaso depende de que el consumidor lo compre o no». «En este sentido, hay que tener presente que en un primer momento su precio no será precisamente uno de sus principales atractivos -opinó-, ya que para el fabricante es complicado ajustarlo cuando debe hacer frente a unos elevados costes de arranque y lanzamiento. De igual manera, resulta problemático hacer énfasis en sus ventajas cuando tiene que competir con otros vehículos, los convencionales, con muchas prestaciones y que han alcanzado unos niveles muy avanzados».

Diversificación

Es decir, que el coche eléctrico es una apuesta segura... pero en un futuro; ahora mismo su viabilidad es un misterio. «Para empezar, es innegable que deberá contar con ayudas públicas de cara a su implantación exitosa», opinó Antonio Rodríguez García, vicepresidente de la Confederación Vallisoletana de Empresarios (CVE). Su repercusión positiva para Valladolid, coincidieron los participantes en el debate, pasa por la iniciativa privada, por que los proveedores de primer nivel sean de la región y no empresas subcontratadas por multinacionales de fuera, «que no son más que un despacho con cuatro personas susceptibles de iniciar una desbandada en cualquier momento», en palabras de Antonio Rodríguez García, vicepresidente de la Confederación Vallisoletana de Empresarios (CVE). «En este sentido -se quejó-, no son de recibo los precios que se nos piden a los empresarios por el suelo industrial. Es impensable que alguien pague 180 ó 200 euros por el metro cuadrado en un sector en el que son precisas grandes extensiones de terrenos.
La disyuntiva entre diversificación y monocultivo industrial animó las intervenciones de los participantes en la mesa de debate. Para Martín Tobalina, partiendo de la base de que «la automoción es un pilar de la industria, no se debe olvidar que Valladolid ya ha diversificado su sector industrial». «Valladolid y también Burgos -detalló- tienen un gran futuro en la aeronáutica; aquí existe una importante tradición ferroviaria y sólo es preciso un mayor impulso estatal para consolidarla; en el sector agroalimentario contamos con materia prima y, en este caso sí, capacidad de decisión, mientras que el lo que se refiere a las tecnologías de la información y las comunicaciones tenemos un centro que es referencia nacional a 12 kilómetros de Valladolid. Industrialmente, ahora estamos sufriendo una sangría, pero estamos seguros de que saldremos fortalecidos».

Hernández Negro resumió el acuerdo común de que durante los últimos 50 años el sector de la automoción ha sido el que ha tirado del desarrollo de Valladolid, lo que, desde su punto de vista, «obliga a mantener la apuesta por él». «Pero ello no debe hacernos olvidar otros ámbitos productivos también muy importantes en el pasado, de gran relevancia en el presente y con un gran futuro por delante -puntualizó-. En este sentido, el sector agroalimentario puede convertirse en un complemento perfecto. Puede darnos fuerza, contribuir al crecimiento económico de Valladolid y así, de paso, situarnos en una situación más potente a la hora de negociar futuros planes industriales».
El Ayuntamiento, por su parte, no piensa escatimar esfuerzos en su apuesta por el coche con enchufe. «En los años 60, Renault hizo posible que la población de Valladolid se duplicase y ahora que el sector atraviesa por problemas, desde el Ayuntamiento estamos volcados para contribuir en la medida de nuestras posibilidades. Los enchufes tendrán todas las facilidades que podamos darles y los proveedores, también», señaló Manuel Sánchez, teniente de alcalde. Sobre las críticas recibidas cuando Valladolid optó por quedarse fuera del Plan Movele», Sánchez recordó que «fue promovido por el Gobierno, pero imponía que el 70% de la inversión la soportasen los ayuntamientos». «Ahora, las ciudades que se involucraron, Barcelona, Madrid y Sevilla, se arrepienten», añadió.  
Monocultivo
«Si el sector del que se depende tiene futuro no creo que sea malo depender de él», intervino Tinaut. «Lo importante y útil en este sentido es confiar y apostar seriamente por él. En otro orden de cosas, el del vehículo eléctrico es un inmenso campo por desarrollar, recordó. «Desde el punto de vista de su fabricación trata de baterías, de suministros y de componentes electrónicos que suponen en muchos casos una novedad, mientras que desde la perspectiva de la demanda, ésta pasará seguramente por las ayudas institucionales y el desarrollo de las infraestructuras. Pero hay que tener presente que cuando hablamos de coches eléctricos estamos hablando de unos vehículos en los que el 80% es no eléctrico, porque tiene frenos, estructura, interior, asientos, sistemas de seguridad...».

Eso sí, a su entender, «Renault ha hecho una apuesta muy fuerte por el vehículo eléctrico, es probablemente el fabricante que más ha fiado su futuro al éxito de estos coches y si se equivoca podría ser el fin no ya de Valladolid, sino de Renault».

La posibilidad de caer en una excesiva dependencia de Renault no fue vista como algo negativo por parte del vicepresidente de la CVE, «No debemos olvidar que este posible 'monocultivo' no es algo exclusivo de Valladolid, ¿qué ciudad no depende de un sector? En Málaga puede ser la playa y en Segovia, el cochinillo», señaló.

La automoción es un activo de gran importancia para Valladolid, pero ello no debe significar, intervino Martín Tobalina, que desde las administraciones se deba intervenir para reducir su peso absoluto. «Pero sí pensamos que se puede reducir su peso relativo potenciando otros sectores -puntualizó-. Si existe un exceso de capacidad productiva entre los fabricantes de automóviles, y es cierto que lo hay y que puede situarse entre el 15% y el 20%, el mercado se encargará él solo de realizar el ajuste necesario. Las instituciones no están para influir, aunque sí pueden crear las condiciones para potenciar el auge de otros sectores. Eso sí, siendo conscientes de que es un trabajo que no dará frutos a corto plazo, sino a medio y largo».

Subvenciones

Otro de los asuntos que avivaron la polémica fue el comentario de un internauta que desde nortecastilla.es protestó por el 'chantaje' al que las empresas automovilísticas someten a las instituciones para recibir ayudas públicas con la amenaza, unas veces velada y otras, directa, de levantar el vuelo en busca de países más cariñosos. «Me consta que en Renault están algo molestos porque perciben cierto ambiente de negatividad, con los comentarios de que si se van de Valladolid -señaló Manuel Sánchez-. Renault ha apostado por Valladolid como capital del vehículo eléctrico y eso es un hecho».

También es un hecho que Valladolid, Castilla y León y España entera, tienen el handicap de partida de que las grandes multinacionales del sector de la automoción toman fuera de España unas decisiones que tienen un impacto directo en las factorías y en las plantillas de aquí. «Hay que tener presente que estamos en una posición de debilidad -intervino el director general de Industria-, que el contrario conoce nuestras cartas y que cada cinco años, o los años que tenga de vida un coche, hay que volver a sentarse a negociar con él. Por eso, el único recurso plenamente autónomo que nos queda es preservar las capacidades industriales de nuestro territorio, que las tiene y son uno de nuestros principales activos. Esta provincia y, por extensión, toda la comunidad lleva más de 50 años devota de la automoción y ahí radica parte de nuestra fuerza, en que si las multinacionales deciden renunciar a una planta de producción, inmediatamente corren el riesgo de perder también a sus proveedores; y en Castilla y León hay más de doscientos que no trabajan en exclusiva con las plantas de aquí. Incrementemos la inversión en tecnologías, en recursos humanos y en formación para ponérselo difícil».

Los participantes recordaron que las ayudas públicas «no son regalos» y están condicionadas y reguladas por la Unión Europea. «En cualquier caso, al haber salido Castilla y León de las regiones Objetivo 1, a partir de ahora se nos limitarán en gran medida», puntualizó Martín Tobalina.

«No comparto la idea de que Renault tiene un trato privilegiado por las subvenciones públicas que recibe -añadió Hernández Negro-. Otros sectores también cuentan con ayudas y facilidades. Puede ser cierto que llaman más la atención por su elevado volumen, pero están en consonancia con el tamaño de los proyectos y de las inversiones, empleo y actividad que generan».

Y la sesión se levantó con la sensación de que, en momentos como el que nos encontramos, una sociedad con empuje e iniciativa corre el riesgo de sufrir, pero también tiene mucho que ganar.   
 

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