Mesa 8: Libertad comercial con equilibrio
El desembarco de grandes superficies en la capital y su entorno genera inquietud en los negocios tradicionales y esperanzas de desarrollo económico y empleo
J. ASÚA | VALLADOLID
Valladolid. Si el comisario europeo Frits Bolkestein se hubiera pasado por Valladolid en los últimos meses, seguro que le hubieran pitado los oídos. El principal impulsor de la Directiva de Servicios es el responsable de uno de los debates más intensos que se han producido en Castilla y León en los últimos años. La eliminación de trabas para la instalación de grandes superficies comerciales ha generado en nuestra ciudad y su entorno una tensión, atenuada ahora por la profunda situación de crisis, entre los que ven a los grandes monstruos de la distribución comercial como una oportunidad de desarrollo económico y creación de empleo en el área metropolitana y quienes los perciben como una amenaza real para la supervivencia del comercio tradicional, garante de que los centros y barrios de las ciudades mantengan oferta para el consumidor. En la mesa de debate del foro Valladolid Avanza se trasluce, tras la marejada, cierta sensación de tregua. Será el mercado, en especial el comprador, el que ponga a cada uno en su sitio. Sin embargo, es necesario que la Administración garantice condiciones de equilibrio para que el pez grande no devore al chico, porque la tarta, a día de hoy, tiene las mismas raciones.
La normativa
Habrá criterios de control
El director general de Comercio, Carlos Teresa, es el encargado de abrir la mesa con una exposición sobre el proceso de la transposición de la directiva, que en el caso de Castilla y León ha dinamitado las estrecheces del Plan de Equipamientos Comerciales, que fijaba en Valladolid y su entorno 78.000 metros cuadrados para grandes superficies. Ahora no hay límites. La Junta está convencida de que la directiva tendrá efectos positivos en el ámbito económico, beneficiará a la creación de empleo y dará mayor competitividad a la comunidad. Pero, ojo, la barra libre no será tal. El Ejecutivo autonómico redacta en estos momentos una norma que dará las pautas para que la instalación de estas grandes cadenas sea racional. Así, matiza Teresa, criterios urbanísticos, medioambientales, de ordenación del territorio y patrimoniales regirán las futuras licencias para evitar una excesiva concentración. «La idea es buscar un modelo de ciudad compacta con un equilibrio en los formatos comerciales», acota Teresa, quien recuerda que, al contrario de lo que muchos temían, «la liberalización no ha desatado peticiones masivas para grandes superficies».
Carlos Sigüenza, representante de Cecale en el foro y vicepresidente de la patronal Conferco, discrepa. A su juicio, la propia directiva se opone a la concentración de grandes superficies, el espíritu es dotar de un equilibrio comercial a la ciudad y su entorno. «Habla de una competencia efectiva en la que no haya posiciones dominantes», remacha. «Las cosas se dicen, pero luego no se cumplen. Los políticos se han achicado, porque había una fuerte presión social», dice Sigüenza sin nombrar a Ikea, pero con la cabeza en la marca sueca. Sin ocultar su indignación, el director de Comercio asegura que «pone la mano en el fuego» por el trabajo realizado en la Consejería de Economía y Empleo, que ha empleado «el máximo empeño en el cumplimiento estricto de la ley». Sigüenza advierte de que los tribunales hablarán, porque hay varios recursos judiciales pendientes de resolución.
La oferta
Más centros y el mismo pastel
Alejandro García Pellitero, presidente de Avadeco y representante de la CVE en el debate, deja claro que la situación que se ha creado y la que se avecina es de «saturación». No lo dice por capricho. «El propio Plan Rogers reconoce que se hace difícil la viabilidad del modelo», asegura. Según recoge el documento redactado por el equipo del arquitecto británico, Valladolid es la provincia que cuenta con la ratio de superficie de centro comercial por habitante más alta de la comunidad, y que esta cifra supera en 50 metros cuadrados por cada mil vecinos la media española. Con los tres complejos previstos en la Ciudad de la Comunicación (33.000 metros cuadrados), Los Santos-Pilarica (24.000) y el proyecto Vialia (25.000 metros cuadrados), la superficie media se situaría por encima de los 400 metros cuadrados por cada mil habitantes, cifra superior a la que presentan grandes capitales como Madrid o Barcelona.
A la oferta actual, con nueve grandes superficies en funcionamiento -dos plantas de Carrefour, un Hipercor, dos centros El Corte Inglés, Equinoccio, Vallsur, Bricodepot y Parque Laguna-, se sumarán en los próximos meses los proyectos de Viapark (Arroyo), Geinsol (Los Santos Pilarica) e Ikea (Arroyo). Pendientes de licencia están la ampliación de Hipercor y el centro promovido por ING Real Estate en la Ciudad de la Comunicación. Aún en pañales, asoman tímidamente el Valladolid Arena y el centro de Vialia, junto a la futura estación de trenes del Campo Grande. «Hay una excesiva saturación y focalización en la zona sureste y se ha creado una especie de burbuja comercial; creemos que la situación económica no va a favorecer su desarrollo y ya tenemos ejemplos como el de Viapark, que ha tenido que reducir la superficie que solicitó», recuerda García Pellitero. El responsable de Avadeco apunta otros datos: la población no crece, el «pastel» de consumidores sigue siendo el mismo y los grandes centros comerciales no facilitan la inclusión de las tiendas tradicionales en sus instalaciones. Las ventajas en alquileres o pagos de comunidad se reservan únicamente a las grandes cadenas y franquicias. Respecto a las expectativas de empleo tan altas que generan, García Pellitero las pone «en duda». «En algunos casos, dos años después de su apertura el número de puestos de trabajo se reduce entre el 30% y el 40%», argumenta.
En este punto tercia Javier Labarga, presidente de Fecosva, la otra organización de comercio de la provincia. «Tenemos que convivir porque el consumidor así lo demanda, dar pataletas me parece absurdo». Dicho esto, Labarga matiza que no todas las grandes superficies son iguales y salva, por ejemplo, a El Corte Inglés que, con capital nacional, apuesta por instalarse en las ciudades y no en la periferia. Labarga tiene claro que el nuevo escenario que se abre con la liberalización deja descompensado el panorama. «Hay más de 300.000 metros cuadrados pendientes para instalarse, su único freno ahora es la crisis», advierte este experto. Labarga apunta el cambio en los hábitos de consumo y dice sentirse preocupado por los menores de 25 años, acostumbrados a un modelo anglosajón que les lleva a desplazarse a las grandes superficies «donde encuentran una oferta muy variada complementada con el ocio». Competir con estas macrotiendas se hace difícil, mientras que el comercio tradicional mantiene la vida de los centros urbanos y los barrios con pocas compensaciones a cambio.
Libertad de empresa
Necesidad de convivencia
En la mesa de debate, José Antonio Lobato, representante de la Cámara de Comercio, maneja una doble afirmación, que lleva a la necesaria convivencia de los dos formatos. Por un lado, destaca la importancia de preservar la libertad de empresa y de mercado, máximas respaldadas por organismos como la OCDE o el Banco Central Europeo. Y en segundo lugar, ensalza al comercio tradicional como «motor de la economía española a través de las pymes y los autónomos», además de garante de la preservación de los cascos históricos de las ciudades. Lobato aboga por «escuchar la voz del consumidor» y defiende la simplificación administrativa, la desregulación tanto para la instalación de grandes superficies como para la creación de pequeños negocios. Eso sí, de nuevo sale a relucir el tan ansiado equilibrio. «Si descompensamos un sector, el modelo puede tener consecuencias negativas», dice.
Desde la Diputación, el portavoz del PP, Jesús García Galván, augura que quien va a marcar los destinos del comercio son los clientes, el mercado. «No hay que tenerle miedo al mercado, no debemos asustarnos de si estamos por encima de la media, porque ya se ha comprobado que la liberalización no ha generado una avalancha de grandes superficies», señala el diputado, quien aboga por que el modelo sea dinámico y confía en las compatibilidades de los grandes centros con las tiendas de toda la vida.
En la mesa, el representante de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución, Ángel Mingo, mantiene una postura similar y recuerda que grandes superficies y negocios de proximidad «son primos hermanos». «Todos somos comerciantes. Afortunadamente el maniqueísmo de que las grandes superficies son malas se ha ido desterrando y es necesaria una convivencia pacífica entre todos los formatos comerciales», defiende el secretario general de ANGED, quien acota que son los propios planes generales de los municipios los que reservan suelo para esta actividad. Sigüenza le recuerda que en algunos casos los planes se recalifican a la carta, como ha ocurrido con un municipio limítrofe a la capital.
El conocimiento de Mingo sobre la realidad del sector y la actual situación de crisis económica le lleva a asegurar que en este momento «muchos de los proyectos están el aire, el mercado pondrá a cada uno en su sitio».
Los riesgos
Modelo cuidad
Es la concejala de Cultura, Comercio y Turismo del Ayuntamiento de Valladolid, Mercedes Cantalapiedra, la encargada de hacer una defensa clara del pequeño comercio. «Se ha mantenido un equilibrio entre grandes superficies y comercio tradicional durante quince años y ahora puede producirse ese desequilibrio que no estábamos buscando», advierte. Partidaria de una «convivencia amigable» entre los dos modelos, Cantalapiedra asegura, sin embargo, que el exceso de nuevas instalaciones y su concentración en la zona sureste va a perjudicar a los pequeños, «que dotan de dinamismo a la ciudad, dan vida y generan economía», afirma.
Asimismo, aboga por que se apueste por la zonas deficitarias en este tipo de negocios -véase la reserva de suelo para el centro Zona Campus que Geinsol proyecta en Los Santos Pilarica-, en lugar de por áreas sobresaturadas y se obligue al reparto de cargas que generan estas grandes superficies, la mayor parte de ellas en el alfoz, entre la capital y la periferia. Además la concejala pide «más voz» para los ayuntamientos afectados a la hora de tomar decisiones para que la ciudad se desarrolle «de forma armónica y sostenible».
María Redondo, profesora de la Escuela de Empresariales de la UVA, resume en su intervención la máxima que debe regir en este tema. «No se entendería el comercio sin unos o sin otros; los grandes significan precio y variedad, y los pequeños cercanía y proximidad; ambos modelos deben convivir», destaca esta experta, quien anima a los negocios de toda la vida a cooperar y asociarse para competir con las grandes cadenas.









