Tiempo de fusión para las pymes
Competitividad. Esa es la condición exigida a finales de la primera década del siglo XXI a las empresas para poder mantenerse, o para crecer y expandirse desde los mercados locales hasta los situados al otro lado del Planeta Tierra. Y la principal fórmula para ser competitivas las empresas es la unión, o la colaboración, o la integración, o quizás la fusión o la absorción, que todas son recetas válidas, útiles y legales para la consecución del fin perseguido, sobre todo para las miles de pequeñas compañías y negocios que forman el tejido económico de Valladolid. Diez expertos, convocados por EL NORTE DE CASTILLA, analizaron en la tercera mesa del programa Valladolid Avanza, la situación de las pequeñas y medianas empresas de Valladolid, sus expectativas, sus resultados, sus sufrimientos y también sus anhelos, sus esperanzas y su futuro, porque, y en esto hubo coincidencia por parte de todos, hay futuro. De cómo será el diseño de ese porvenir dependen y mucho, las acciones de los próximos años. Hay final para la crisis, aunque nadie se atreva a señalar la fecha para su conclusión. Los empresarios vallisoletanos, y los de Castilla y León, deben prepararse ahora, durante los momentos de dificultad económica, para ser los mejor colocados el último día de la crisis, justo un instante antes de que caiga la bandera de un nuevo periodo de bonanza económica, de expansión y de crecimiento general de la riqueza.
Competitividad. Esa es la condición exigida a finales de la primera década del siglo XXI a las empresas para poder mantenerse, o para crecer y expandirse desde los mercados locales hasta los situados al otro lado del Planeta Tierra. Y la principal fórmula para ser competitivas las empresas es la unión, o la colaboración, o la integración, o quizás la fusión o la absorción, que todas son recetas válidas, útiles y legales para la consecución del fin perseguido, sobre todo para las miles de pequeñas compañías y negocios que forman el tejido económico de Valladolid. Diez expertos, convocados por EL NORTE DE CASTILLA, analizaron en la tercera mesa del programa Valladolid Avanza, la situación de las pequeñas y medianas empresas de Valladolid, sus expectativas, sus resultados, sus sufrimientos y también sus anhelos, sus esperanzas y su futuro, porque, y en esto hubo coincidencia por parte de todos, hay futuro. De cómo será el diseño de ese porvenir dependen y mucho, las acciones de los próximos años. Hay final para la crisis, aunque nadie se atreva a señalar la fecha para su conclusión. Los empresarios vallisoletanos, y los de Castilla y León, deben prepararse ahora, durante los momentos de dificultad económica, para ser los mejor colocados el último día de la crisis, justo un instante antes de que caiga la bandera de un nuevo periodo de bonanza económica, de expansión y de crecimiento general de la riqueza.
Reunidos por EL NORTE, expertos de la Universidad, de las administraciones públicas y de las organizaciones empresariales, analizaron la situación de las pequeñas y medianas empresas, su presente complicado y su futuro, de difícil pronóstico en la actualidad.
Oferta dispersa
No será por suelo
En Valladolid se contabilizan 90.000 metros cuadrados de suelos industriales en pueblos de la provincia. Corresponden a la oferta generada por la Sociedad de Desarrollo de Valladolid (Sodeva) que la Diputación provincial creó para facilitar la gestión de suelos destinados a las industrias que quieran situarse en los municipios vallisoletanos. El resultado, por el momento, no es el esperado. Lo reconoce el vicepresidente de la institución, Alfonso Centeno, quien se pregunta si el precio será un problema cuando lo que se pide oscila entre los 20 y los 40 euros por metro cuadrado. «Sí y... no» le responde más tarde Sonia Martínez Fontano, responsable de departamento de la Confederación de Empresarios de Castilla y León (Cecale). Es un problema si en áreas cercanas el precio es más bajo, pero es un problema, y más importante, el acceso a las infraestructuras, desde las autovías hasta las comunicaciones telefónicas y telemáticas. Se produce además un fenómeno que, por el momento no ha tenido solución. Mientras en los pueblos sólo se ocupan 11.000 metros cuadrados de los disponibles, en la capital los suelos industriales tienen mucha más demanda, aunque sean más caros.
España pierde competitividad
Seguimos mal
«O los empresarios ganan dinero o las sociedades no se desarrollan», afirma Zenón Jiménez Ridruejo, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valladolid. Así que para que todo vuelva a la normalidad hace falta más inversión «no queda otra» dice. Y sobre todo, hay que equilibrar conceptos que ahora no lo están, como la productividad media del capital, la productividad media del trabajador y el valor de los salarios o, lo que es lo mismo, los costes salariales. «En estos tres factores está la competitividad», expresa Jiménez Ridruejo y lamenta que en España y, por ende, en Valladolid «hemos perdido competitividad a manos llenas» frente a la Europa de los 15. Y lo que es peor, «seguimos mal respecto a la media europea, aunque en Castilla y León algo menos que en España». El catedrático plantea dos propuestas: La primera, alcanzar un compromiso en el proceso de crecimiento y armonizar los criterios de los agentes económicos y sociales. La segunda, una política pública de estímulo a la inversión. Y, aunque Valladolid tiene una especial capacidad de acceso a los mercados y además, una especialización productiva, la de la automoción, que podría ser objeto de una especial atención, Jiménez Ridruejo entiende que «se impone el proceso de fusión de empresas en un mercado globalizado» y además, hace hincapié en otra debilidad del tejido empresarial: «el porcentaje de titulados superiores empresarios es la mitad que en España».
En segundos a todo el mundo
Más grandes, mejor
Una de las formas de crecer para las empresas, ahora y en el futuro, es buscar nuevos mercados y para eso, la Agencia de Inversiones y Servicios de Castilla y León ofrece su apoyo a los emprendedores. Para Antonio Martínez Bermejo, director gerente de la Agencia especifica, la ayuda requiere además de otras variables trascendentes, como la formación «que es fundamental» o también «trabajar aspectos como la innovación», dijo. Fue la primera vez que surgió el término, pero no la última. Martínez también cree fundamental centrarse «en el tamaño de las empresas» y en la mejora de las tecnologías de la comunicación, «para que puedan llegar a todo el mundo en segundos», comenta. Para incrementar el tamaño propone una alternativa a todas las anteriores, la formación de cooperativas para las pymes y micropymes. «Trabajamos en la formación de 'cluster' que han dado un buen resultado», explica. Dos ideas más, «es importante la internacionalización y la capitalización de las empresas, porque ahora tienen problemas para afrontar las dificultades». Y concluye y resume al tiempo: «Tamaño, capitalización, innovación e internacionalización».
En busca de financiación
Asumir riesgos
Pero el crecimiento conlleva más costes y eso requiere financiación. Justo en medio de un cambio de modelo económico que hace «que nada será igual después», augura José Ignacio Jato, jefe de zona de Caja de Burgos en Castilla y León. Las empresas, indica, deben buscar vías de negocio alternativo «alianzas, consolidación, nuevos mercados, innovar y buscar el talento», enumera. Y a su lado, las entidades financieras. El apoyo para esa expansión requiere cambiar algunas ideas. Entra en sus funciones las de «aportar financiación y estar en proyectos que, aunque asuman riesgos, aparezcan como viables», argumenta. Recuerda Jato que la entidad en la que trabaja ha gestionado en el 2009 cien millones de euros en fondos del Instituto de Crédito Oficial para estos fines.
Más información y más suelo
Jungla de 22.000 normas
«Cada mañana, cuando abro mi empresa me muevo a través de una maraña de 22.000 normas», bromea José Antonio de Predro Pascual, vicepresidente de la Confederación Vallisoletana de Empresarios (CVE) quien analiza el futuro de Valladolid en tres bloques. El primero, el dedicado a la formación, con una Formación Profesional apropiada y una nueva orientación universitaria y empresarial. El segundo nivel, para De Pedro, es el de «una política de suelo agresiva, decidida, revolucionaria», expresa. Y por último, es necesaria la especialización y, en este sentido establece dos direcciones, la generada en torno a la producción del coche eléctrico, el primero en España, dentro de dos años y la promovida por el establecimiento de los talleres ferroviarios y la alta velocidad. Resalta el empresario la importancia de la libertad de mercado para que los empresarios puedan buscar «esa dimensión. Que el objetivo no sea sobrevivir, si no vivir y crecer».
La hora de la liberalización
Mejoras y reformas
Para enfrentarse a esa 'selva normativa' Sonia Martínez sugiere una simplificación administrativa y aprovecha para mencionar las ventajas de una reforma fiscal. Más reformas que en opinión de Cecale son convenientes para salir de la crisis: la del mercado laboral, la del mercado financiero, la liberalización de suelos y del sector energético y, ya de paso, propone Martínez que se introduzcan mejoras en las infraestructuras y que comience a valorarse económicamente el peso de las normativas. La experta apunta que los procesos de investigación, desarrollo e innovación, la denominada 'I+D+i', deben generar una vinculación entre los centros de investigación y las empresas y finalmente, que debe apoyarse a las empresas para salir fuera.
Más apoyos a los más grandes
Agobiados y molestos
Muchos empresarios se sienten incómodos, tienen la impresión de que las administraciones ayudan más a las grandes que a las pymes. Les molesta que la administración no cumpla las normas «y les agobia que no exista unidad del mercado», argumenta José Antonio Salvador Insúa, director de la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales. Salvador Insúa basa sus afirmaciones en los estudios elaborados por la Universidad de Valladolid para la CVE sobre el sector de la agroalimentación y sobre el de la Madera y el Mueble. No todo lo malo llega de fuera, los informes advierten de que falta gestión empresarial eficiente en muchos negocios. «Falta masa crítica empresarial, son demasiado pequeñas para un mercado global», añade. Y las soluciones: Mejorar el sistema de gestión, la forma de trabajo y los directivos. Como responsable universitario asume parte de la responsabilidad cuando afirma que «igual es que no se forma a la gente que necesita el mercado de Valladolid» y avisa: «O se fusionan, o colaboran, o intentan hacer cosas juntos», o el futuro será difícil.
Harán falta más recursos
Avales eficacez
«En el futuro harán falta más recursos» augura el director general de Iberaval, Alfredo Herrero y la sociedad que encabeza estará presente para estudiar las iniciativas, colaborar con los emprendedores y avalar sus créditos, y todo por una inscripción de 30 euros. Herrero defiende las sociedades de garantía recíproca como fórmula válida para que las empresas accedan al crédito, para que los emprendedores logren su primera financiación, con el aval además de una entidad en la que el consejo está formado en buena parte por otros empresarios que pueden colaborar, ayudar, surgerir, aconsejar. Se contrae el crédito y aún así, Iberaval aumenta los socios y el volumen avalado. No todo es tan negativo como se pinta; aún quedan apoyos, concluye.
Las compras, también en casa
Industrias tractoras
Es bueno que desde las administraciones públicas se ayude a las grandes empresas. Firmas con capacidad tractora, que se instalaron hace años, como Renault, un colector capaz de atraer industrias y tejido empresarial en su entorno. Pero la vallisoletana es una economía desequilibrada, dependiente de un sector, el de la automoción que hace que en Burgos, por poner como ejemplo una provincia vecina, existan 65 empresas por cada diez mil habitantes y a su lado, en Valladolid, la equivalencia baja diez puntos, cuenta Félix Cano, del comité ejecutivo de la Cámara de Comercio. La Ventanilla Única Empresarial funciona, ha sido un éxito, añade, pero la mitad de los negocios creados mueren en el primer año de actividad, hay que tratar de reducir esa mortalidad, mejorar las ratios y sobre todo, las ayudas a las empresas tractoras deben incluir contraprestaciones. «Es insolidario que se ayuda a estas empresas y que luego, subvencionadas y todo, no compren aquí», puntualiza Cano.
Fomento del empresario
La capital del noroeste
Valladolid capital concentra el 72,87% del trabajo de la provincia y el 17,43% del que se contabiliza en el total de Castilla y León, lo que significa que el 20% del tejido empresarial de la comunidad se concentra en esta ciudad que pretende convertirse en «una ciudad integradora, capital del noroeste español», asevera el concejal de Hacienda, Alfredo Blanco. Y anuncia seis líneas: Dar más valor añadido a través del fomento de la cultura empresarial, mejorar la formación del Empleo a través del Instituto Municipal de Empleo, buscar una industria diversificada a través del Parque Tecnológico de Valladolid, modernizar el comercio, potenciar el efecto turística y convertirse en una ciudad de servicios complementarios para Madrid. Mejor que enfrentare, aliarse para triunfar.









