Valladolid quiere a sus vecinos
Los expertos apuestan en el foro Valladolid Avanza por políticas de empleo y servicios de calidad para fijar población
VÍCTOR M. VELA | VALLADOLID.
Para empezar, las evidencias. Valladolid capital ha estancado su población a costa del alfoz. La llegada de inmigrantes ha permitido compensar -en número- el descenso de nacimientos. La edad media de la población es hoy más elevada. Somos más viejos. Y el éxodo juvenil (vallisoletanos de entre 25 y 34 años) es tan relevante que puede llegar a preocupar. Así están las cosas. Y a partir de estos datos y de las perspectivas de futuro se articula la segunda mesa de trabajo Valladolid Avanza, organizada por EL NORTE DE CASTILLA, que analiza la radiografía demográfica de la ciudad y la provincia y propone recetas para el futuro.
Situación actual
Sin dramatismos
«Hay que desdramatizar el concepto de despoblación, despojarle de cualquier tinte partidista y no convertirlo a toda costa en un problema de primer orden», asegura Jesús García Galván, portavoz del equipo de Gobierno en la Diputación, para quien los datos provinciales «no son del todo desalentadores», con la suma en siete años de 26.200 nuevos vecinos. Mientras la provincia -en general- crece, la capital vive un periodo de estancamiento poblacional desde 1980, producido porque «se detuvo el éxodo rural, porque entramos en una etapa de crecimiento vegetativo negativo (desde 1996, el número de nacimientos, 29.770, ha sido inferior al de defunciones, 31.350), y porque se ha perdido población de la capital en beneficio de los municipios de la franja periurbana. Desde 1997 al 2007, han venido a la capital 12.421 personas del alfoz y se han ido a vivir a estos pueblos 37.907», indica Blanco. Sin embargo, esto no significa que Valladolid capital haya perdido dinamismo. Lo explica Pedro Caballero, profesor de Geografía Humana de la Universidad de Valladolid. «No debemos entender el territorio como algo fronterizo. La población en la capital se ha ralentizado, sí, pero porque el crecimiento se ha desbordado hacia los municipios cercanos. El alfoz ha crecido inducido desde la capital, que ha expulsado a muchas personas por el precio de la vivienda, por la disponibilidad de espacio para construir en los municipios cercanos y por ese 'american way of life' del chalé adosado que tanto ha prosperado». «Pero hay que recordar -continúa Caballero- que Valladolid es la única provincia de Castilla y León que entre el 2001 y el 2009 ha ganado población española, mientras que, en el conjunto de la región, la población española, sin contar los inmigrantes, ha bajado en 56.000».
Inmigración
Cómo fijar nuevos vecinos
Así, «la inmigración ha salvado estos años los números del descenso de población», resume Jesús García Galván, «y ahora tenemos que crear programas específicos de atención a estas personas para que no se vayan». «La aportación de los inmigrantes es evidente, y es algo que ocurre en todas las comunidades», explica Marta López de la Cuesta, directora general de Análisis y Planificación de la Junta, quien añade que «en Castilla y León, la inmigración ha aportado el 80% del crecimiento de población neta, ralentizado en el 2009 por la crisis».
Crisis económica
La oportunidad de futuro
Porque... ¿afecta la crisis económica? «Sí. Ya ha generado un descenso de los inmigrantes», explica Alfredo Blanco. «Además, se hace necesaria una mayor movilidad de los trabajadores para encontrar un puesto de trabajo». El reto, asegura el concejal, es «recolocar a los parados en la propia ciudad para que no salgan fuera y, por otro lado, generar la suficiente actividad económica para atraer población». En este sentido, la operación ferroviaria, el nuevo Valladolid que nacerá del soterramiento, puede suponer una magnífica oportunidad. No sólo por los puestos de trabajo previstos para levantar los nuevos barrios (se calcula entre 3.000 y 7.000 empleos), sino, sobre todo, por las oportunidades de la nueva ciudad «para atraer empresas, actividades y personas». «Hay que aprovechar el fenómeno ferroviario, pero no sólo desde el punto de la inversión pública, porque eso al final se acaba», añade Miguel Ángel García, de la Confederación Vallisoletana de Empresarios. «Hay que trabajar para que Valladolid camine hacia un entorno más competitivo. Así, no nos podemos permitir tener suelo industrial tan caro. Hacen falta alicientes para que la gente cree empresas», añade. «Porque una persona -tercia Javier Barbero, vicepresidente primero de la Cámara de Comercio e Industria- se queda si hay empleo y calidad de vida».
Jóvenes
Evitar el éxodo
«Valladolid debe trabajar para convertirse en tierra de oportunidades si queremos que las cosas mejoren», insiste Miguel Ángel García. «Los inmigrantes y los jóvenes son dos colectivos donde el paro y la falta de oportunidades afectan de forma más intensa». Y son también «quienes más pueden influir para fijar población», apunta Barbero. El concejal Alfredo Blanco recuerda que «Valladolid tiene la vocación de convertirse en la principal ciudad del noroeste de España. Así que no nos podemos permitir el lujo de perder población, menos aún cuando se van los mejores, entendido como los grupos más activos de población. Esto es, la gente joven -que son quienes crean las nuevas familias y la riqueza- y los titulados».
¿Cómo evitar esta fuga? «Poniendo suelo industrial a precio competitivo y con medidas de apoyo a los emprendedores y para incentivar las contrataciones, adoptando una política de vivienda asequible también en la capital para luchar contra la fuga al alfoz, y fomentando la formación ocupacional, profesional y universitaria», añade Blanco. «El saldo migratorio de la población de entre 25 y 34 años es muy negativo para Valladolid, y no sólo por los que se van al alfoz, sino también a otras ciudades, como Madrid», explica Miguel Ángel García. «Valladolid -prosigue- tiene una gran tradición universitaria y de centros de formación. Deberíamos estar preocupados porque salen profesionales titulados con gran formación y llegan trabajadores no titulados, lo que supone una descapitalización empresarial». Y hay más. «En Valladolid hay una excesiva atracción por ser empleados públicos. Eso está bien en tiempos de crisis, porque crea estabilidad, pero el objetivo no puede ser ése, porque al final el empleo público es limitado. Hay que dignificar la Formación Profesional y disminuir el atractivo comparativo del empleado público. También desde la Universidad se debe fomentar el espíritu emprendedor», apunta García.
Jesús García Galván recuerda que «Valladolid nunca ha sido una tierra de excesivos emprendedores. Hay que generar también esa cultura. Y creo que la FP es un granero importante para formar pequeños empresarios autónomos y para crear puestos de trabajo, que es la base fundamental para fijar población». «El problema -añade Miguel Ángel García- es que queremos que haya emprendedores, pero nadie nos ha explicado cómo se hace. Es un problema cultural». «¿Por qué hay más emprendedores en Íscar que en Medina de Rioseco?», se pregunta Jesús García Galván. «Porque sí que hay lugares con mayor cultura emprendedora», responde Marta López. «Lo que demuestra -abunda García Galván- que los valores personales y la filosofía de vida son importantes».
Nacimientos
Los valores de la familia
Y estos valores, según Pedro Caballero, han variado. «¿Cuándo se tienen hijos? Antes, primero se tenían los hijos. Ahora es al revés. Hay que hacer currículum, estar asentado y luego, si acaso, tener hijos. Incluso ya no nos preguntamos si podemos o no tenerlos, sino si nos conviene tener hijos». «Hay zonas de la comunidad que viven una auténtica agonía demográfica -abunda el profesor universitario-, con un crecimiento vegetativo inasumible y donde la edad media es de más de 50 años. En la región hay más de 500 municipios que no tienen niños de menos de 5 años. Así que el correlato del estancamiento demográfico es el del envejecimiento poblacional». Este envejecimiento también se ha dado en la capital. En el año 1986, la edad media de la población de la ciudad era de 38 años. Ahora, de 44. Y hay barrios donde se supera la edad media de 50 años, como Hospital o la zona centro. ¿Dónde se gana población? En Las Villas, Covaresa o Parquesol (aunque aquí también se ha ralentizado). Estos barrios, asegura Caballero, tienen un proceso demográfico parecido al del alfoz, con población joven que se asienta ahí. «Se ha dicho que la incorporación de la mujer al mercado de trabajo retrae la maternidad. Puede ser. Pero yo estoy convencido de que no tener empleo -cuando se quiere trabajar- retrae más a la hora de tener hijos que el tener trabajo». En cualquier caso, Marta López recuerda que «son necesarias políticas de conciliación de vida familiar y laboral para favorecer los nacimientos». Y además, y también relacionada con la mujer, García Galván insiste: «Si queremos crecer en el ámbito rural, debemos generar mano de obra femenina, porque al final son las mujeres quienes contribuyen en mayor medida a fijar población».









